Pocas experiencias rivalizan con bucear mientras una ballena jorobada canta a 5 km de distancia. El sonido viaja por el agua y te llega completo — los cetáceos no son criaturas que ves de paso bajo el agua, son una presencia acústica que llena toda la inmersión.
El Pacífico Sur entre julio y octubre es la temporada principal: las jorobadas (Megaptera novaeangliae) llegan a aguas cálidas para parir y aparearse después de pasar el verano austral alimentándose en la Antártida. Algunas se quedan más cerca de costa que otras — esos son los sitios para verlas.
Importante: el contacto físico con cetáceos está prohibido en todos los países serios. Lo que ofrecen estos sitios es encuentros acústicos garantizados y, con suerte, visuales si la ballena decide acercarse voluntariamente.